
El proyecto, titulado «Antártida Argentina: misión soberana», busca difundir la importancia estratégica y el desafío logístico del continente blanco a través del entretenimiento educativo.
La soberanía nacional y la educación lúdica sumaron un hito histórico. El colectivo entrerriano El Equipo Azul llevó su nuevo proyecto pedagógico a un escenario real: la Base Marambio. En una entrevista exclusiva con el programa «Ropa Prestada», transmitido por Quántica Medios, el editor Iván Taylor dio detalles de cómo la logística, el entretenimiento y el compromiso patrio se unieron sobre un tablero. [1]
El proyecto, titulado «Antártida Argentina: misión soberana», busca difundir la importancia estratégica y el desafío logístico del continente blanco a través del entretenimiento educativo. [1]

El Hércules, el Irízar y un testeo en el hielo real
La validación del juego no se hizo en una oficina, sino en el territorio mismo. Tras coordinar con el Comando Conjunto Antártico, el prototipo voló en un avión Hércules directo hacia el sector antártico argentino. El objetivo de Taylor y su equipo era claro: someter el juego a la evaluación de la dotación permanente que opera en el lugar.
«Teníamos que ir a hacer la última prueba con la gente que vive y que pone su vida en eso», destacó Iván Taylor durante el diálogo radial.
El juego de mesa es una propuesta colaborativa donde hasta cuatro jugadores deben coordinar esfuerzos para suministrar recursos a las trece bases argentinas. Utilizando una réplica en impresión 3D del emblemático rompehielos ARA Almirante Irízar —fabricada en Paraná por Jorge Cuestas—, los participantes gestionan alimentos, relevos de personal militar, misiones científicas y el retiro de residuos.
Una coincidencia inolvidable en la Base Marambio
Durante las jornadas de prueba lúdica con los voluntarios de la dotación de la base, ocurrió un hecho que Taylor recordó con entusiasmo. Al mezclar el mazo de cartas de las bases por primera vez, la primera tarjeta en salir fue exactamente la de la Base Marambio. La coincidencia generó un ambiente de enorme pertenencia y mística entre los presentes, desafiando el clima frío de apenas un grado bajo cero.







El tablero no solo entretiene, sino que rescata la memoria histórica de los 122 años de permanencia continua de Argentina en el lugar, visibilizando figuras pioneras como el gualeguaychuense José María Sobral y la labor fundacional de Hernán Pujato. Además, cuenta con el aval oficial del Instituto Geográfico Nacional (IGN) al incorporar el mapa bicontinental oficial.
Nacionalismo productivo: industria argentina frente a las ofertas de China
A pesar de la compleja situación económica actual y la falta de financiamiento externo, El Equipo Azul —integrado por Sebastián Gómez, Mariana Licursi, Iván Taylor y las ilustraciones de Mario Milco— sostiene su producción de forma 100% autosustentable.
Taylor fue tajante respecto a la producción del juego: el grupo rechazó recurrentes ofertas para imprimir las piezas en China. El editor defendió el «nacionalismo productivo», argumentando que al tratarse de industria nacional, el empleo y el valor agregado deben quedar en el país, lo más cerca posible de sus creadores.
¿Cómo conseguir el juego?
Tras el regreso del sur, la editorial incorporó pequeños ajustes de dificultad y puntaje sugeridos por los propios científicos y militares antárticos. El colectivo ya habilitó la instancia de preventa a través de la tienda virtual oficial de El Equipo Azul. El objetivo del grupo es que el juego llegue a las tiendas comerciales de todo el país en un plazo de dos meses. [1]
Este lanzamiento es sólo la primera parte de una trilogía dedicada al continente blanco. El Equipo Azul ya planifica un segundo juego centrado puramente en la investigación científica polar, buscando revertir la invisibilidad que este territorio estratégico suele tener para el ciudadano común.





