
El concejal de Florencio Varela por La Libertad Avanza analizó sus primeros meses en la función pública y trazó una radiografía de las deudas pendientes del municipio. Con un perfil que busca alejarse de los fanatismos partidarios, Castello reclamó centrar el debate legislativo en los problemas cotidianos de los vecinos —como la basura, las inundaciones y la falta de agua—, al tiempo que advirtió sobre irregularidades en la compra del predio de AGFA.
A poco más de medio año de haber asumido su banca en el Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela, Martín Castello mantiene la misma rutina de la última década. «Voy a mi negocio, ando por la calle como el Martín de toda la vida», asegura el comerciante que hoy encabeza una de las bancas de la oposición local por el bloque de La Libertad Avanza. En una extensa entrevista en el programa «El Radar Radial», el edil compartió su mirada sobre el microclima político local, marcó fuertes diferencias con la gestión del oficialismo municipal y dejó en claro que su brújula no responde a dogmas ciegos, sino al sentido común del ciudadano de a pie. –
«A mí el fanático no mi sirve, yo no soy un creyente. Si de acá a cuatro años veo que no me siento cómodo, evaluaré si sigo en la política.»
Alerta por tierras: el caso del predio de AGFA
Desde su labor en la comisión de Hacienda, Castello encendió las alarmas en torno a un proyecto clave enviado por el Poder Ejecutivo: la ordenanza para la compra y cesión de tierras vinculadas al predio de AGFA. Aunque coincide en que descentralizar las dependencias municipales para dejar de pagar alquileres es una estrategia financiera correcta, denunció serias anomalías en las nomenclaturas catastrales presentadas.
«Encontramos irregularidades importantes», advirtió. Según explicó, el proyecto incluye lotes periféricos al predio que supuestamente serían donados de forma gratuita al municipio. Sin embargo, la investigación que lidera su bloque detectó un dato alarmante: «En esos terrenos vive gente, hay familias instaladas y casas consolidadas; no son lotes vacíos». Castello enfatizó que la prioridad absoluta debe ser proteger a esos vecinos y esclarecer la titularidad de las tierras antes de avanzar con cualquier votación en el recinto.
Sin fanatismos: «Con el bisturí, no con la motosierra»
En el plano político general, Martín Castello buscó marcar una línea de honestidad intelectual que lo distancia de las defensas corporativas. Aunque forma parte del espacio oficialista a nivel nacional, no dudó en señalar que no es un «creyente» ni un fanático del espacio. «Lo que está mal, está mal del lado que sea. A mí no me importa el color político; si alguien metió la mano en la lata, tiene que ir preso» , sentenció, poniéndose a disposición de la misma vara para su propia gestión.
Al evaluar las medidas del gobierno nacional, dejó en claro que comparte el rumbo general pero difiere en las formas de ejecución. Al ser consultado sobre auditorías y recortes en áreas ultra-sensibles del Estado, el concejal varelense dejó una definición de fuerte peso político:
«Se auditó el Hospital Garrahan y se lo acomodó, lo cual está bien. Pero en esos lugares, en vez de ir con la motosierra, yo hubiese ido con el bisturí».
En ese mismo sentido, el concejal libertario se manifestó en contra de haberse llevado el oro de Argentina y la defensa que se hizo de Adorni.
Con cuatro años de mandato por delante, Castello asegura que su continuidad en las estructuras partidarias dependerá de mantener intactas sus convicciones. «Vine a hacer política desde el lado de un ciudadano común». Si la dinámica del poder intenta corromper esa esencia, el comerciante de Varela tiene claro su destino:
«De acá a cuatro años evaluaré si esto sigue en mí. Si no me siento cómodo, volveré de lleno a mi negocio».





