En una entrevista exclusiva para el programa «Ropa Prestada», Enzo Trungellitti, referente de la empresa santiagueña Samai Hidro, detalló cómo funciona la revolucionaria tecnología que busca combatir la crisis hídrica y la contaminación por arsénico mediante la generación de agua potable a partir de la humedad ambiente.
La escasez de agua potable y la degradación de las napas subterráneas ya no son problemas del futuro; golpean con fuerza el presente de millones de personas a nivel global y regional (2:01). En la región central y norte de Argentina, el peligro silencioso del arsénico —que en provincias como Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires llega a quintuplicar los niveles permitidos para la salud humana— obliga a buscar soluciones disruptivas (2:36). En este escenario complejo emerge Samai Hidro, una firma radicada en Santiago del Estero que propone una salida tan innovadora como natural: producir agua pura directamente desde el aire.
En diálogo con Gabriel en el aire de Ropa Prestada, Enzo Trungellitti desmenuzó la trastienda de este proyecto sustentable que combina tecnología internacional y desarrollo local (4:09). «El principio físico es el mismo que el del rocío matutino o la condensación doméstica», graficó el especialista (3:39). Los equipos procesan el aire ambiente mediante sensores inteligentes que manipulan internamente la temperatura para agrupar las moléculas gaseosas de agua y transformarlas en gotas líquidas (3:29).
El valor agregado: El secreto está en los minerales
Si bien los generadores atmosféricos de agua nacieron en Israel y se perfeccionaron en China con avanzados filtros biológicos, la gran innovación de Samai Hidro radica en la remineralización adaptada (9:40). El agua extraída originalmente del aire es destilada; sacia la sed pero no aporta hidratación celular (4:09).
«Interactuamos de forma directa con el fabricante para incorporar cartuchos especiales que añaden de forma automática zinc, magnesio y otros minerales esenciales» (4:39), explicó Trungellitti. El resultado es un agua inocua, de altísima pureza y con una calidad idéntica a la de las mejores marcas embotelladas del mercado, pero con un costo de producción diez veces menor (4:47).
Escalabilidad para cada necesidad
La empresa ha diseñado soluciones para diferentes niveles de demanda, adaptándose tanto al living de una casa como a una urbanización completa (5:05):
- Línea Hogar/Oficina: Equipos del tamaño de un frigobar que generan 20 litros diarios y expenden agua natural, fría (6 °C) o caliente (lista para el mate, configurada a 80 °C) (7:52).
- Línea Institucional: Dispositivos medianos de 80 litros y grandes de 250 litros diarios (8:00).
- Línea Industrial (en desarrollo): Plantas ambiciosas capaces de extraer hasta 5,000 litros por día en zonas desérticas (8:10).
Impacto Social: Agua gratis gracias al sol
El proyecto no se limita a un fin mercantil. Desde Samai Hidro entienden que el agua es transversal a la salud, la educación y el desarrollo social (16:47). Por ello, resolvieron uno de los mayores escollos del interior profundo del país: la falta de tendido eléctrico (14:50).
En su fase experimental, lograron acoplar las máquinas a sistemas fotovoltaicos autónomos (dos paneles solares, dos baterías y un inversor) (14:50). De esta forma, una vez amortizado el kit solar, el costo del litro de agua mineralizada desciende a cero pesos, independientemente de la infraestructura del lugar (15:21).
Rumbo a las aulas del interior
Tras conseguir las certificaciones de calidad del INTI que avalan la pureza óptima del recurso, el proyecto entra en su fase comercial y comunitaria (16:16). Trungellitti confirmó que acaba de regresar de China tras cerrar las modificaciones técnicas y que ya se encuentra en camino un contenedor con las primeras 70 máquinas (15:48).
«Nuestra hoja de ruta y máxima expresión de deseo es comenzar instalando estos equipos en las escuelas rurales del interior santiagueño» (16:09), concluyó el director de Samai Hidro. La iniciativa promete transformar las realidades de comunidades enteras, demostrando que la respuesta a las crisis más urgentes del planeta puede estar, literalmente, flotando en el aire.
